| La magia de esas tierras proviene de aquel vino que todo el mundo nos envidia. En un vaso de aquel vino rojo rubí, frutoso, aterciopelado, se encuentra todo el orgullo de esa tierra.
Las tierras del Chianti, gracias a su paisaje que inspiró muchos artistas como el pintor americano George d’Almeida o Mattew Spender , que (como contaba el director Bernardo Bertolucci)....“por la mañana trabajaba la tierra de su finca y por la tarde pintaba en su henil-estudio...”. Las calles del campo que no conocen ruídos y que persiguen la morfología de esa tierra reservada y orgullosa, ofrecen todavía la posibilidad de ser cruzadas y admiradas a pie,con la bici, con un medio y una velocidad de otros tiempos...
Paseando por las calles de Siena es imposible no percebir su alma, que transpira por cada ladrillo de sus antiguos edificios. Cada barrio exhibe sus tradiciónes y se enfrenta con los otros barrios por belleza y elegancia, una competición que se sublima en una mezcla de colores, sabores, sonidos y emociones, el Palio: una carretera de caballos, metáfora de una guerra entre barrios combatida con una pasión casi religiosa. Fuera de las murallas de Siena reina la paz: suaves, soleadas colinas se subseguen como dunas, punteadas de cipréses, caseriós y viñedos del Chianti.
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